La batuta

Un hombre dirige con la batuta en la mano.

Los bastones se consideran el instrumento musical del director, los contemporáneos sobrios también lo ven como una extensión de su antebrazo. Está claro que un director por sí mismo no produce notas con la batuta, pero sí hace sonar a grandes orquestas.
Ya sean mondadientes, partituras enrolladas o arcos de violín: la lista de objetos con los que los directores marcan el ritmo de su orquesta es larga. Hoy en día, la batuta ya no es un símbolo de poder, sino un medio de comunicación para atraer la mejor música de los músicos.

El antebrazo alargado del director

Se acabaron los tiempos en que un semidiós director como Arturo Toscanini lanzaba su batuta a la orquesta por rabia. Y también se evita el riesgo de rotura de los bastones de madera. Hoy en día, los bastones están hechos principalmente de fibra de vidrio o fibra de carbono.

En la época barroca, los maestros de banda dirigían con gran batuta ceremonial. Golpearon el ritmo con palos grandes en el suelo. El director de orquesta y compositor francés de la corte de Luis XIV, Jean Baptiste Lully, se golpeó los dedos de los pies con un palo mientras dirigía y se lastimó tanto que murió de gangrena. Como resultado, los bastones se volvieron considerablemente más pequeños, delgados y livianos.

Por lo general, una batuta se adapta individualmente al tamaño del director y corresponde aproximadamente a la distancia entre su codo y la palma de su mano.

Conductores y sus batutas

Cada director tiene sus propias preferencias cuando se trata de su batuta. El británico Sir Colin Davis, que dirigió la Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera, entre otras cosas, siempre prefiere los mismos bastones, que deben tener exactamente 16 pulgadas (40,64 centímetros) de largo.

Dirigir sin batuta está fuera de discusión para él, porque la batuta le da la oportunidad de reproducir su interpretación de la música con muchos gestos. Para él, el bastón «no es un signo de autoridad», sino más bien como un cepillo o una caña de pescar.

Simone Young, una de las pocas mujeres directoras de Alemania y durante mucho tiempo Directora General de Música de la Ópera Estatal de Hamburgo, es reacia a dirigir sin batuta. Para ellos, según sus propias palabras, sería como comer sin cuchillo ni tenedor. La batuta la ayuda a conducir con mayor precisión.

Sin embargo, muchos admiran al compositor y director Pierre Boulez, quien por principio renuncia a la batuta. El francés, que se ve a sí mismo como una excepción, ha desarrollado su propia tecnología que permite que ambas manos sean independientes. Con la música rítmica la mano se vuelve muy rígida, dirige un acorde duro con un puño que se afloja tan pronto como el sonido se vuelve más ligero y suave. La interacción entre la orquesta y el director funciona de manera óptima porque los músicos pueden comprender e implementar las señales ópticas de Pierre Boulez.

Autor: Sabine Kaufmann