Prostitutas en la Edad Media

Xilografía del siglo XV: muestra a una mujer y un hombre teniendo sexo, hay otra mujer desnuda y un malabarista que le pone la mano derecha frente a la cara.

¿Cómo tenían que identificarse las prostitutas en la Edad Media?

Las mujeres que se dedicaban a la prostitución tenían que ser reconocidas como tales en la vida pública durante muchos siglos. Esto generalmente se hacía a través de la ropa.

El etiquetado externo ya era común en la antigüedad. La gente pensaba de manera bastante pragmática: la ventaja para el cliente era que reconocía rápidamente adónde tenía que ir si quería hacer uso de los servicios sexuales.

En la Edad Media este hábito se convirtió en legalidad: las personas que trabajaban en la industria de la prostitución se organizaban oficialmente en gremios. Y como era habitual en los gremios en ese momento, las prostitutas también tenían que seguir un código de vestimenta.

El jefe del refugio de mujeres en la Edad Media, el llamado terrateniente de mujeres, no solo se ocupaba de la comida y el salario de las mujeres, sino que también era responsable de su ropa.

Aunque el código de vestimenta de las prostitutas variaba de una región a otra, el color rojo solía jugar un papel decisivo: en muchas ciudades, como Hamburgo, las prostitutas indicaban con un sombrero rojo que estaban ofreciendo servicios sexuales. En otras ciudades hacían esto con un brazalete amarillo.

En el transcurso de la Edad Media, cuando las prostitutas fueron marcadas cada vez más como obra del diablo o como brujas, el código de vestimenta se convirtió en un medio de estigmatización: en el siglo XVI, se señalaba con el dedo a las mujeres con sombreros rojos o faldas amarillas. dobladillos.

Durante mucho tiempo fue común que las prostitutas salieran o fueran descubiertas como tales a través de sus ropas. El requisito de etiquetado se ha interpretado con diversos grados de severidad a lo largo de los siglos; a veces era más, a veces menos humillante.

Hoy en día, las prostitutas ya no están sujetas a códigos de vestimenta, al contrario: las prostitutas suelen vivir de forma anónima, deliberadamente no quieren ser reconocidas.

Autor: Natalie Muntermann